diumenge, 8 de febrer del 2015

As cores de Lisboa



O filme de Alain Tanner (1883) Dans la ville blanche

 
Fue a raíz de esta película que Lisboa adquirió el nombre de ‘Ciudad blanca’, sin embargo Lisboa sólo es blanca en el sueño del protagonista de la película, un mecánico naval que desembarca y se sumerge en la ciudad. Durante días el marinero se dedica a filmar escenas de Lisboa con una super-8mm, que después envía a su mujer junto a las cartas que le va escribiendo.

La escena que le da el nombre de ‘ciudad blanca’ surge de su estado de ánimo, de su sueño:


Tive um sonho. Sonhei que tinha deixado o barco, que tinha ido para a cidade, que tinha alugado um quarto de hotel, sem saber porquê, e que tinha ficado lá, imóvel, a espera. Sonhei que a cidade era branca, que o quarto era branco, e também que a solidão é branca e que o silêncio é branco. Estou cansado. Gostaria de aprender a falar de qualquer coisa”


A veces el río amanece blanco y entonces la bruma que nace en el río inunda las calles de Baixa hasta que el sol descubre la ciudad. Si se mantiene la bruma, el estuario es blanco

.
No sólo en el sueño del marinero aparece la ciudad blanca. Ya cité a Josep Pla anteriormente cuando escribe:

“ En aquest estuari -en dies clars- hi ha una cosa que sembla imantar la vista: són els blancs de les llunyanies. Són els blancs de Corot -potser el batec de la matèria, que en el paisatge té una virtualitat més excelsa i palpitant.”
 
 
En los día de sol, las casas de a Mouraría, vistas desde O Castelo parecen más blancas, o las de Alfama desde São Estevão, o desde el mirador de Portas do sol.






Y con el sol y las velas de las barcas el río transforma la ciudad y la vemos blanca.



La luz de Lisboa hace milagros. 



Pero Lisboa no es una ciudad blanca, lo fue hasta finales del siglo XVIII, debido a la utilización de la cal en sus paredes, muy necesaria para combatir la peste. Sin embargo a partir del siglo XIX irrumpen los colores en ella.


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