A sardinha está no ponto.
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Las fiestas del mes de junio traen a Lisboa uno de sus cheiros más característicos. Lisboa en sus becos, ruas, largos y vielas huele a sardinha assada. Se llenan las calles de assadeiras.
Estas sardinas con su punto de grasa rosada entre los lomos, cubiertas
de sal gorda y normalmente acompañadas de un vaso de vinho verde y de patatas a
murro son una delicia.
En los arraiais de la noche de San Antonio, se asan las sardinas y se comen en la calle sobre una rebanada de pan.
Portugal ama a sardinha, la reconoce en el momento adecuado, la mima, la come en la calle, en las tascas, en los restaurantes, en las casas y hasta ha sido capaz de convertir una lata de sardinas en un objeto de regalo o en tema de creación artesana y artística.
http://www.dn.pt/inicio/portugal/interior.aspx?content_id=3261236&seccao=Sul
Fado

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